jueves, 12 de diciembre de 2013

ESTANCAMIENTO CREATIVO



Tenía cerrados los ojos y meditaba sobre que iba a escribir, sentado frente a mi máquina, con las yemas de los dedos posadas sobre las teclas como si ellas supieran que escribir pero yo sin aún darles permiso. La salida era dejarlos actuar a ellos libremente por lo que fui a la cocina, abrí la gaveta de arriba y saque un cuchillo de sierra con los que empecé a cercenar cada uno de mis dedos, dándoles así, voluntad propia. Morí desangrado antes de lograr ver su primer cuento terminado.

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